Andrés Molina Arguedas, RADIO-E

Puente Shira, sobre río Pacuare, comunidad indígena Simiriñak (Cortesía/Alejandro Quesada)
Estudiantes de la Escuela de Ingeniería en Producción Industrial e Ingeniería Física del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC) han desarrollan durante 16 semanas un proyecto titulado “Puente de Esperanza”, para restaurar el puente sobre el río Pacuare, ubicado en la comunidad indígena Simiriñak, en la Reserva Indígena Chirripó Cabécar. La iniciativa se imparte de manera integral con el curso de Administración de Proyectos, según comentó el estudiante Alejandro Quesada a este medio.
El grupo, conformado por 45 personas, ha realizado fiestas, bingos, celebraciones tales como la del día del egresado y diversas actividades para la recolección de fondos durante este semestre. También han buscado activamente patrocinios y donaciones.

Equipo de Ingeniería en Producción Industrial (Cortesía/Alejandro Quesada)
Originalmente, el equipo había fijado la meta a recaudar en ₡5 millones, pero tras analizar las necesidades de la comunidad indígena, la subieron a ₡7 millones. Quesada asegura que están cerca de alcanzarla, pero aún requieren de colaboración.
Según el estudiante, el actual puente, construido en 2015, es utilizado por más de 1800 personas pertenecientes a la comunidad indígena, ubicada en el distrito Chirripó del cantón de Turrialba. Estas personas lo utilizan para acceder a servicios de salud, educación y necesidades básicas.
Sin embargo, actualmente presenta afectaciones como tablones podridos, cables corroídos y corrosión en los sistemas de anclaje. Por ello, es necesario que la infraestructura se encuentre en mejores condiciones, para el avance y progreso comunal,
Se deberán reemplazar e instalar las tablas del piso y barandas, cables de acero, varillas de refuerzo y grilletes de anclaje. Se espera que las obras queden listas a inicios del 2026.
“La restauración del puente se haría a partir de enero y bueno, por factores logísticos y también climatológicos, se espera que en enero quede totalmente reconstruido” indicó Quesada.

Afectaciones a tablones del puente (Cortesía/Alejandro Quesada)
Trayectoria de acción social
De acuerdo con Alejandro Quesada, este no es el primer proyecto de esta índole que se realiza desde el TEC. Desde 2013, se han realizado 25 proyectos similares a este, siendo “Puente de Esperanza” el número 26.
Semestre a semestre, estudiantes toman distintas situaciones de una población en condición de vulnerabilidad. Estas incluyen a personas habitantes de la calle, niños y adolescentes con cáncer, perros en abandono, entre otros, y buscan darles mejores condiciones de vida.
“Nuestros proyectos están dirigidos a la población, al colectivo, a la mejora y a la sostenibilidad”, señaló Quesada.
¿Cómo colaborar?
“Puente de Esperanza” se encuentra en la recta final de su recolección de fondos, por lo cual usted también puede ser parte de esta historia. Si desea colaborar con un aporte económico, puede realizar una transferencia a la cuenta BNCR: 200012082977476 o a la cuenta IBAN: CR89015120820012977471.
Asimismo puede efectuar un SINPE Móvil al número 8727-5994, a nombre de Andy Rodolfo Sandí.

Afiche de incentivo de donación (Cortesía/Alejandro Quesada)
Esta y otras iniciativas desde las universidades públicas y para las comunidades demuestran el compromiso de estas casas de enseñanza, investigación y acción social con la población nacional y el poder transformador de las obras sociales para la vida de las personas.
Es necesario apoyar a estos proyectos y de ser posible, involucrarse activamente en instancias de bien social.
“Puente de Esperanza es más que un proyecto, es una red humana que conecta el conocimiento con la acción, la solidaridad con la técnica y la juventud con el desarrollo sostenible” afirma el video de presentación de la iniciativa.

Afiche de incentivo de donación (Cortesía/Alejandro Quesada)
