Santiago Chaves | santiago.chaves@radio-e.org
Estudiantes de la UCR crean hospital de juguetes para niños y niñas con discapacidad.

La iniciativa forma parte del Trabajo Comunal Universitario 748 y reúne a estudiantes de distintas disciplinas para adaptar juguetes y desarrollar soluciones de accesibilidad.
Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR) participan en un “hospital de juguetes” mediante el Trabajo Comunal Universitario 748, una iniciativa coordinada por docentes de Educación Especial e Ingeniería que busca adaptar y reparar juguetes para niños y niñas con discapacidad. El proyecto incorpora conocimientos de distintas disciplinas y contempla otras actividades orientadas a la inclusión.
Los estudiantes participantes pertenecen a carreras como Ingeniería Eléctrica, Educación Especial y Artes, entre otras disciplinas. Antes de comenzar su labor, reciben capacitaciones sobre el uso de un lenguaje inclusivo y respetuoso.
El trabajo permite que cada estudiante aporte desde su área de conocimiento. En el caso de quienes estudian Ingeniería, pueden modificar los sistemas eléctricos o mecánicos de los juguetes para hacerlos más interactivos.
El “hospital de juguetes” constituye una de las actividades desarrolladas dentro del Trabajo Comunal Universitario 748. El proyecto también contempla la elaboración de paredes sensoriales para donarlas a fundaciones y el desarrollo de voces mediante inteligencia artificial para personas con discapacidad no verbal, iniciativas realizadas bajo la marca TecnoInclusión UCR.
En el TEC incursionan con el turismo sostenible a partir del monitoreo de aves.

El proyecto desarrollado en la Finca La Balsa se extendió durante dos años y contó con la participación de alrededor de 420 personas.
Un equipo de investigadores del Campus Tecnológico Local San Carlos del Tecnológico de Costa Rica (TEC) desarrolló entre 2024 y 2025 un programa de monitoreo de aves en la Finca La Balsa, con el propósito de generar conocimiento científico para la conservación de la biodiversidad agropecuaria y promover oportunidades sostenibles para las comunidades rurales.
El programa fue desarrollado por medio de la Escuela de Agronomía y estuvo a cargo de la Dra. Maria Alejandra Maglianesi y el Ing. Joaquín Durán, de esa escuela, junto con el MSc. Luis Felipe Sancho, de la Escuela de Idiomas y Ciencias Sociales.
Durante los dos años de ejecución, la iniciativa registró la participación de alrededor de 420 personas. El trabajo de campo incluyó talleres prácticos, entrevistas sobre la percepción de la biodiversidad y sesiones de resultados dirigidas a líderes comunales y productores.
El proyecto involucró a comunidades como Pueblo Nuevo y Valle Azul, además de instituciones educativas como el Colegio de Valle Azul y la UNED. De acuerdo con la información del proyecto, el proceso fortaleció la conservación ecológica y el ecoturismo en las zonas participantes.
La UNA realiza la primera acreditación de una carrera en una de sus sedes regionales.

Ingeniería en Sistemas de Información obtuvo una acreditación con una vigencia de cuatro años en el Campus Pérez Zeledón.
La Universidad Nacional (UNA) oficializó la acreditación de la carrera de Ingeniería en Sistemas de Información en el Campus Pérez Zeledón de la Sede Regional Brunca durante una ceremonia de entrega del Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (SINAES), en un proceso que representa la primera acreditación de una carrera de la institución en una sede fuera del área metropolitana.
La acreditación tendrá una vigencia de cuatro años para impartir la oferta académica de Ingeniería en Sistemas de Información en el Campus Pérez Zeledón. Además, el proceso se suma a la segunda reacreditación del Campus Alajuela de la Sección Regional Central Occidente y a la cuarta reacreditación del Campus Presbítero Benjamín Núñez.
Para Jorge Herrera Murillo, rector de la Universidad Nacional, el acontecimiento representa la primera ocasión en que la UNA obtiene la acreditación de una carrera en una sede fuera del área metropolitana. Según señaló, esto permite generar una oferta académica regional de calidad.
La institución también busca ampliar las oportunidades para estudiar carreras STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— sin que las personas deban salir de sus comunidades de procedencia. En ese contexto, la UNA ha incrementado cerca de 351 cupos en sus sedes regionales desde el año anterior y plantea nuevas opciones, entre ellas Ingeniería en Bioprocesos en Liberia e Ingeniería en Calidad y Producción en Sarapiquí.
